Vuestros relatos van llegando ¡¡ Animo !!. El próximos que os ofrezco trata de la media veda y de la nostalgia que siente un cazador ante esta. Llena de sentimiento y verdadera pasión. Espero que os guste.
AUTOR: Luis Revaliente Lopez.
Hace ya algunos años que no se daba la circunstancia de que la fecha de apertura coincidiera con la Virgen de Agosto y esto ha propiciado la nostalgia en la víspera del día quince.
Me he transportado a un pasado no demasiado lejano en el que las únicas vacaciones pensables se daban en el mes de Agosto y en el pueblo, coincidiendo con las fiestas.
<> que enciende castillos de fuego en el aire y de esa otra que duerme durante muchos meses en el fondo de nuestros cartuchos esperando el desvede para impregnarnos con su mágico olor. El día catorce es el día más propicio del año para velar armas. Ellas, nuestras armas que han sabido esperar pacientemente nuestras caricias, desean de nosotros un trato especial, una mirada atenta una palabra cariñosa, mientras preparamos los achiperres y los repasamos una y otra vez. <>
El perro que atesora en su olfato el precioso recuerdo de los preparativos de la jornada no nos pierde ni a pie ni a paso, se muestra nervioso, atento, tal vez excesivamente mimoso y expectante. EL también se alegra . El ,que es como nadie nuestro cómplice, pasará la noche en un duerme vela por si nos escapamos de rondón sin decirle que suba al coche. Y el cazador, que siente la caza como algo muy especial, es presa inexplicable de un nerviosismo propio de novel. Ya son muchas temporadas, son muchas las horas disfrutadas y en algunos casos sufridas en el campo, pero no se nota, el primer día siempre es, como la primera vez.
Incluso el remolón de la cuadrilla, que siempre lo hay, llegara temprano. Sentiremos ese olor del trigo segado cuando el amanecer nos bañe con el fresco de la mañana y necesitaremos ponernos en marcha. Alguien dirá: Si todavía no se ve. Pero como niños traviesos que no quieren quedarse sin caramelo daremos los primeros pasos por los rastrojos y los perros saldrán disparados como alma que lleva el diablo. Empezaran las voces los silbidos y algún juramento en hebreo rasgará el aire cuando la cachorra de zutanito que es la primera vez que sale al campo pise la primera codorniz y los estampidos de la escopeta no consigan mas que saludarla con salvas de ordenanza . Habrá salido larga, no se verá lo suficiente, nos habrá sorprendido y un año mas se habrá repetido el milagro de volar la primera codorniz en el inicio de temporada.
En caso de que San Huberto no se encuentre de vacaciones, los lances se sucederán durante la jornada. Las codornices conforme el calor se haga presente se mostraran reacias a levantar el vuelo y los perros, que aplacados los primeros bríos se mostraran más tranquilos, serán los que nos deleiten, con la galería de arte no expuesto que suponen las muestras estáticas, las guías a la codorniz que se escapa a peón , los patrones y todas esas maneras de indudable belleza plástica de la que hacen gala nuestros perros cuando cazan.
Después, el calor impondrá un descanso obligado. Será el momento de dar agua a nuestros perros y en el bar o en casa de algún amigo o la sombra de una encina, comentar los lances vividos. Saborear una vez más los buenos momentos y aprender de los errores, pero siempre, con una sonrisa en los labios.
La tarde será más reposada. Cazadores y perros actuarán más pausadamente y cuando el día toque a su fin se habrá repetido una vez más la maravillosa experiencia, del primer día de temporada.
BUENA SUERTE Y BUENA CAZA PARA TODOS.