Volver al indice de Relatos.MI PRIMER CORZO


Basado en hechos reales.

AUTOR: José Miguel Hernandez.


Me había correspondido un rececho de corzo en el valle de lozoya, en sorteo entre los socios de la sociedad de cazadores, este era mi primer rececho. Tenia el fin de semana completo para conseguir abatir esa primera pieza que los más veteranos dicen que no olvidas nunca.


El viernes por la tarde íbamos a comenzar la primera jornada de rececho. Me acompañaba un amigo, Manolo << buen conocedor de la zona y de los corzos, y un gran cazador, amante de la caza mayor y buen rechecista. En su haber tiene todos los trofeos de especies españolas a excepción del lobo.>>

La zona que nos había correspondido para intentar cazar el corzo, era la zona conocida como la Gutiarra, habíamos estado varios fines de semana observando e intentando localizar machos tirables, teníamos localizadas algunas parejas con buenos machos.

  << El cazadero es una garganta por donde discurre un arrollo, la zona que vamos a cazar va a ser una ladera, la cual tiene una buena densidad de corzos>>, nuestro punto de observación es en una roca que tiene forma de atalaya desde la cual se observa toda la ladera que tiene en frente << bosque de pinos, robles, y muchos prados de verde hierba, prados delimitados por vallas de piedra>>, desde esa atalaya se contempla delante de nosotros toda la ladera y nos hemos pasado horas y horas oteando cada rincón con los prismáticos y viendo aparecer corzos, pasando las horas sin darnos cuenta hasta que se hacia de noche.


El viernes por la tarde, partimos Manolo, mi suegro, mi cuñado y yo, nos acompañaban porque desde la atalaya no había problema de que nos oliesen ya que estaba a buena distancia. Comenzamos la búsqueda de corzos desde la atalaya, observamos un par de hembras sobre las 20:00 horas, visualizamos un macho que ya habíamos visto semanas atrás, era un macho con un buen trofeo, se quedaron en la atalaya mi suegro y mi cuñado con la función de indicarnos si se movía el corzo o cambiaba de dirección, comenzamos la aproximación, avanzábamos lentamente para no llegar con la respiración jadeando, ya que había que subir la ladera, nos íbamos a aproximar a una gran roca junto a una valla de piedra a una distancia de unos 50m del corzo, registrábamos al acércanos todos los prados por si nos sorprendía y estropeaba el rececho cualquier corzo tumbado.
Llegamos junto a la roca y no le veíamos, desde la atalaya nos indicaron que se había ido, nos había venteado y había desaparecido. Volvimos a la atalaya y seguimos buscando pero no localizamos mas machos.



Optamos por cambiar de zona, íbamos a subir a la zona de la majada los cardos que también nos correspondía, pero no vimos ningún mancho. Ya nos dirigíamos a casa cuando Manolo diviso un macho en un prado junto a la entrada del bosque, ya había poca luz pero decidimos intentarlo. Nos bajamos del todo terreno, y nos situamos junto a una valla a unos 150m de distancia, apoye el rifle, un FN Browging 30-06, en la mochila pero por el visor de 1.5-6*42, no era capaz de divisar el corzo, avance unos 20 metros para colocarme junto a un grupo de arbusto para intentar meter al animal en el visor, miraba por el visor pero el contraste con la oscuridad del bosque me impedía divisarlo dudando si era o no era el corzo, decidí no tirar.



El segundo día lo comenzamos muy temprano a las 06:00, nos dirigimos Manuel y yo solos a la atalaya, salieron las primeras luces del alba, y comenzamos donde el día anterior, cuando nos acercamos y antes de llegar a la roca el corzo sin llegar a verle nos escucho y salió ladrando delante de nosotros, se quedo parado a unos 50m detrás de un grupo de robles, yo me aposté en una piedra esperando por si se dejaba ver para dispararle pero al cabo de un rato las ladras del corzo desaparecieron, habíamos vuelto a fracasar en el intento, nos habíamos acercado mucho. Volvimos a nuestro punto de partida , la atalaya y decidimos realizar la entrada al corzo del prado de la piedra con forma de parrilla, bajamos y subimos por mitad del monte resguardándonos con una vaya de piedra que ascendía de forma vertical a lo largo de la ladera, tardamos en llegar a unos 100m del prado unos 20 minutos, estuvimos buscando a la pareja con los prismáticos sin localizarles por lo que decidimos acercarnos, yo con el rifle preparado para disparar, nos acercamos al prado pero sin conseguir divisarlos, encontramos una vereda por el que habían pasado, se habían escabullido, <> . Volvimos a la atalaya y decidimos dar por concluida la mañana ya que los corzos se tumban y es difícil que se levante.



Por la tarde volvimos a la atalaya, se nos unió centenera, >, observamos una hembra solitaria, pero estábamos pendientes y deseosos que apareciese el macho que ya habíamos intentado en dos veces cazarle, apareció a media tarde bajando desde lo alto del monte por una zona de pinos, bajaba dando pequeñas carreras y parándose, apreciamos la calidad de la cuerna, >, seguía bajando dando pequeñas carreras y parándose, se introdujo en un pequeño bosque de robles.

Nosotros calculábamos que iría a salir a su querencia un prado verde con algo de encina, al cabo de una media hora apareció, vimos que se dirigía a donde nosotros pensábamos, se cambio la táctica e íbamos a intentar el tiro a unos 150cm desde una posición por debajo de la atalaya desde un camino, nos bajamos y me dispuse a localizarlo para intentar el tiro. Cuando apareció seguía dando carreras, estaba nervioso ,posiblemente le habíamos dado el aire, intente meterle en el visor pero antes de conseguirlo centenera dio un silbido con la intención que se parase un segundo ya que estos animales se quedan sorprendido y lo hizo pero sin que me diese tiempo a meterle en el visor, el corzo emprendió una carrera larguísima en la cual no fui capaz de meterle en la cruz, volvimos a la atalaya pero solo vimos una hembra, las semanas anteriores habíamos localizado mas corzos pero ahora que estábamos intentado cazarlo no aparecían.



El domingo era la ultima oportunidad, yo estaba ya un poco desesperanzado. A las 06:00 de la mañana con las primeras luces descubrimos al corzo del día anterior, pastando tranquilamente en el prado. Rápidamente comenzamos la entrada, <> nos había vuelto a descubrir ya que el aire estaba cambiante.

Volvimos a la atalaya y nos pusimos a observar, teníamos toda la mañana por delante, al rato descubrí la pareja del prado de la parrilla pastando en la parte baja junto al arroyo. Bajamos por un camino debajo de la atalaya, <> , nos acercamos lentamente, de repente la corza se quedo mirando hacia nuestra situación, nos quedamos inmóviles hasta que tranquilamente siguio pastando, nos seguiamos acercando y salieron corriendo, se volvieron a parar, yo me prepare apoye el rifle en la horquilla de avellano intentando localizar al macho pero no le veía, Manolo tampoco lo veía, al cabo de un rato lo descubrió mas arriba escondido detrás de unos robles, busque con el visor y solo veía a la hembra no localizaba al macho, al final se escondieron y perdimos de nuevo la oportunidad.

Volvimos de nuevo a la atalaya, descubrimos a la derecha un corzo que no distinguíamos si era macho o era hembra, por lo que le hicimos una entrada. Se había tumbado detrás de una roca, nos acercamos al animal y me sitúe encima de una piedra a unos 20m del corzo, no se le veía de repente Manolo se acerco y se levanto a escasos metros de nosotros, era una hembra. Decidimos subir toda la ladera e intentar localizar algún corzo en la parte posterior de la ladera, cuando llegamos se levanto delante de nosotros a unos 20 metros una pareja de corzos, uno de ellos era un macho, yo me encare el rifle y le seguí, el corzo se paro a unos 50m detrás de un arbusto momento que aproveche a meter la cruz en el codillo y disparar, cayo fulminado <> , la cuerna era pequeña , pero era mi primer corzo, nos hicimos las pertinentes fotos de rigor y cargamos con e´ dirección al coche, con la satisfacción de haber matado mi primer corzo aunque con la rabia de no haber podido abatir a ese buen macho, que sin duda tenia una gran cuerna era por lo listo e inteligente que resultan estos magníficos animales.


 


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