El segundo día lo comenzamos muy
temprano a las 06:00, nos dirigimos Manuel y yo solos a la atalaya, salieron
las primeras luces del alba, y comenzamos donde el día anterior, cuando nos
acercamos y antes de llegar a la roca el corzo sin llegar a verle nos escucho
y salió ladrando delante de nosotros, se quedo parado a unos 50m detrás de un
grupo de robles, yo me aposté en una piedra esperando por si se dejaba ver para
dispararle pero al cabo de un rato las ladras del corzo desaparecieron, habíamos
vuelto a fracasar en el intento, nos habíamos acercado mucho. Volvimos a nuestro
punto de partida , la atalaya y decidimos realizar la entrada al corzo del prado
de la piedra con forma de parrilla, bajamos y subimos por mitad del monte resguardándonos
con una vaya de piedra que ascendía de forma vertical a lo largo de la ladera,
tardamos en llegar a unos 100m del prado unos 20 minutos, estuvimos buscando
a la pareja con los prismáticos sin localizarles por lo que decidimos acercarnos,
yo con el rifle preparado para disparar, nos acercamos al prado pero sin conseguir
divisarlos, encontramos una vereda por el que habían pasado, se habían escabullido,
<
Por la tarde
volvimos a la atalaya, se nos unió centenera, >,
observamos una hembra solitaria, pero estábamos pendientes y
deseosos que apareciese el macho que ya habíamos intentado en
dos veces cazarle, apareció a media tarde bajando desde lo alto
del monte por una zona de pinos, bajaba dando pequeñas carreras
y parándose, apreciamos la calidad de la cuerna, >,
seguía bajando dando pequeñas carreras y parándose, se
introdujo en un pequeño bosque de robles.
Nosotros calculábamos que iría a salir a su querencia
un prado verde con algo de encina, al cabo de una media hora apareció, vimos
que se dirigía a donde nosotros pensábamos, se cambio la táctica e íbamos a
intentar el tiro a unos 150cm desde una posición por debajo de la atalaya desde
un camino, nos bajamos y me dispuse a localizarlo para intentar el tiro. Cuando
apareció seguía dando carreras, estaba nervioso ,posiblemente le habíamos dado
el aire, intente meterle en el visor pero antes de conseguirlo centenera dio
un silbido con la intención que se parase un segundo ya que estos animales se
quedan sorprendido y lo hizo pero sin que me diese tiempo a meterle en el visor,
el corzo emprendió una carrera larguísima en la cual no fui capaz de meterle
en la cruz, volvimos a la atalaya pero solo vimos una hembra, las semanas anteriores
habíamos localizado mas corzos pero ahora que estábamos intentado cazarlo no
aparecían.
El domingo era
la ultima oportunidad, yo estaba ya un poco desesperanzado. A las
06:00 de la mañana con las primeras luces descubrimos al corzo
del día anterior, pastando tranquilamente en el prado. Rápidamente
comenzamos la entrada, <
Volvimos a la atalaya y nos pusimos a observar, teníamos toda la
mañana por delante, al rato descubrí la pareja del prado de la
parrilla pastando en la parte baja junto al arroyo. Bajamos por
un camino debajo de la atalaya, <
Volvimos de nuevo a la atalaya, descubrimos a la derecha
un corzo que no distinguíamos si era macho o era hembra, por lo que le hicimos
una entrada. Se había tumbado detrás de una roca, nos acercamos al animal y
me sitúe encima de una piedra a unos 20m del corzo, no se le veía de repente
Manolo se acerco y se levanto a escasos metros de nosotros, era una hembra.
Decidimos subir toda la ladera e intentar localizar algún corzo en la parte
posterior de la ladera, cuando llegamos se levanto delante de nosotros a unos
20 metros una pareja de corzos, uno de ellos era un macho, yo me encare el rifle
y le seguí, el corzo se paro a unos 50m detrás de un arbusto momento que aproveche
a meter la cruz en el codillo y disparar, cayo fulminado <